martes, 4 de octubre de 2011

Presente Activo Vs El Fashion Espiritual




¡Viva el marketing!!!!. ¡ Iluminese en 10 lecciones, Llame yaaaaaaaaaaaa!!!!!

PASADO______________________PRESENTE_____________FUTURO


Posicionar la mente en el pasado o en el futuro, mientras nuestro cuerpo está en el presente tiene sus implicaciones y sus efectos. Por más que Ud. abrace una doctrina,, una corriente, una filosofía, una religión, si esta no le proporciona el método para estar en el  momento presente, si esta no le indica el como materializar de forma integralmente activa el presente, de nada  le servirá lo que haga, en lo que que crea o lo que predique.

Estamos semidormidos y/o semidespiertos y debido a esto nuestra mente oscila, involuntaria y descontroladamente, entre el pasado y el futuro. La acumulación de conocimiento muerto en nada ayuda a detener esta oscilación.

Hubo un tiempo en el que conocimiento y praxis iban de  la mano. Y para los que se embarcaban en esta tarea de adquirir el conocimiento y la práctica, el presente activo era su marco de acción. Este Ser y Estar en el momento presente, este vivir en el presente activo era la característica de aquellos que, luego, fueron categorizados como Maestros, Iluminados, Iniciados, etc.

Algo sucedió. Se divorció la teoría de la práxis. Se hizo más "accesible" el conocimiento de suerte que. repetir lo que no se entiende, adoptar una u otra manera de vestir es  impactante ante los que escuchan, ante ese público cautivo que está deseoso de liberarse del sufrimiento. Las técnicas de mercadeo hicieron el resto.

Compramos fashion , moda, indumentos, libros, talleres, seminarios. Acumulamos, acumulamos y acumulamos. Si el que le vende adopta la indumentaria necesaria, la pose necesaria, el discurso necesario, se convertirá en su Gurú y el "le dará las llaves para su liberación, para su iluminación"

Después de todo este milenario transito, el ser humano sigue "buscando" y se siguen ofreciendo las recetas mágicas , y rápidas, para "llegar a ser".

Si fuéramos capaces, por al menos un instante de nuestra vida, de despertar, de vivir en ese presente activo, nos daríamos cuenta que no existe nada que buscar, que no hay a donde llegar. En ese presente activo solo se ES en comunión con el todo. Nos daríamos cuenta que siendo un destello, un hálito del todo, no necesitamos de Dioses, de creencias, de religiones que, por demás, solo crean y han creado divisiones y actos horrendos.

Este darse cuenta puede ser liberador pero, también aterrador.

Aterrador porque nos aleja de los seguro, nos aleja de la quimérica idea de encontrar algo algún día.

Aterrador porque el presente activo nos pone cara a cara con lo impermanente de todo. Aterrador porque nos muestra el inmenso nivel de entropía en el que nos encontramos sumidos..

Volviendo al inicio, sea lo que Ud. practique, predique, sea lo que ud abrace, sea lo que sea en lo que crea, si eso no lo despierta,  si eso no lo enseña a posicionarse en mente y cuerpo en ese presente activo, segundo a segundo, minuto a minuto, hora a hora, día a día, de nada le sirve lo que hace, lo que abraza, en lo que cree.

El Pasado no existe, el futuro presumiblemente llegará. Solo tenemos el presente. ¿Cuantas veces lo escuchamos o lo leemos?. Y más allá de decirlo o escucharlo, está el hecho de hacerlo: ¿como me centro en el presente?,¿como callo mi pensamiento y evito que se traslade sin mi control hacia el pasado o hacia el futuro?.

El como no es sencillo, tenemos una programación ancestral demasiado fuerte. No es sencillo porque precisa de su total atención con respecto a si mismo. No es sencillo porque es un trabajo diario, de toda la vida, un trabajo duro que implica que su cuerpo y su mente se armonicen, se despierten, se integren. Pero, es accesible a todos y solo precisa de seriedad y compromiso consigo mismo.

Si se hace del presente activo nuestro modo de vida, aprehenderemos la unidad del todo, indivisible. La búsqueda cesa porque nada hay que buscar si se tiene el tiempo como amigo. Todo llegar a ser en este marco de impermanencia es temporal y transitorio.

Pero al final sigue la lucha por la cosa,la búsqueda de la cosa, el deseo de tener la cosa, la cosa como instrumento de poder y de status y de esto no escapa la espiritualidad.

lunes, 3 de octubre de 2011

LA INICIACIÓN




En todas las sociedades tradicionales se descubre la existencia de ritos de iniciación, desde el Oriente milenario hasta la América precolombina, pasando por África y Europa.

Si actualmente esta palabra significa "informar a un individuo sobre una ciencia, un arte o una profesión", originalmente designaba el "conjunto de ceremonias por las cuales se admitía al individuo al conocimiento de ciertos misterios"

"La iniciación aparece siempre como un proceso destinado a conseguir psicológicamente el paso de un estado, considerado inferior, a un estado superior", dice Serge Hutin.


En la Antigüedad oriental y greco-romana, la iniciación de tipo religioso era la más extendida, pues permitía el acceso a las fraternidades religiosas y a los cultos de los Misterios; pero algunos indicios prueban la existencia de la iniciación tribal tanto en India como en el mundo greco-romano.

Van Gennep define la iniciación como "un rito de paso" en el interior de un conjunto organizado, que comprendía igualmente los ritos de nacimiento y de muerte.

MUERTE E INICIACIÓN

Mircea Eliade define la iniciación como "una mutación ontológica del régimen existencial. Al finalizar las pruebas, el neófito se ha transformado en otro". Y agrega: "La iniciación constituye el fenómeno espiritual más significativo de la historia de la humanidad". En efecto, tiende a comprometer la vida total del individuo, transformándolo en un ser abierto al espíritu.

La muerte es un momento esencial y los valores "muerte" e "iniciación" son intercambiables. En griego, existe un juego de palabras entre teleisthai (iniciación) y teleuton (muerte). "La muerte física termina por ser concebida como un rito de paso a una condición superior. La muerte iniciática es la condición sine qua non de toda generación espiritual. Así, el templo del hombre es su cuerpo, similar a una puerta que oculta detrás de su aspecto material otras puertas, sus componentes numéricos.

Para el pensamiento egipcio, en el momento de la muerte es donde el hombre afronta la realidad inexorable: está solo frente a sus actos y a sus jueces, y es él quien debe iniciar la transmutación que hará de su alma luminosa un sol naciente.

Pues si la iniciación es un rito de tránsito y una posibilidad de configurar el futuro, la muerte es el último de estos ritos: aquél frente al cual ningún ser humano puede retroceder. "En el escenario de los ritos iniciáticos -escribe M. Eliade-, la 'muerte' corresponde al retorno temporal al 'caos'; es la expresión ejemplar del fin de un modo de ser: el de la ignorancia y la irresponsabilidad infantil. La muerte iniciática hace posible la tabula rasa sobre la que vendrán a inscribirse las revelaciones sucesivas, destinadas a formar un hombre nuevo (...)

La Iniciación antigua se basaba en una concepción global del hombre, cuerpo, alma y espíritu, y la Iniciación era un adiestramiento gradual de todo el Ser Humano hacia las cimas del Espíritu desde donde es posible dominar la vida.

Los sabios decían: Para alcanzar la maestría, el hombre tiene necesidad de una transformación total de su físico, moral e intelectual. Esa modificación sólo es posible por el ejercicio simultáneo de la Voluntad, de la Intuición y del razonamiento. El alma posee sentidos que están dormidos, la Iniciación los despierta. La Doctrina Egipcia tiene una concepción septenaria del Hombre.

Las Sociedades Iniciáticas, como la Masonería, el Rosacrucismo y el Gnosticismo Universal, en la Ceremonia de acceso al grado de Aprendiz o miembro de Segunda Cámara, someten al candidato a cuatro viajes llamados Iniciáticos. El primero comporta la prueba de Tierra, el segundo la prueba de Aire, el tercero la prueba de Agua y el cuarto la prueba del Fuego. Se trata de enseñar al candidato a dominar las trampas del mundo material; de instruirlo sobre la utilización de la fuerza del Pensamiento; de enseñarle después a dominar las pasiones y finalmente conectarlo con su Ser divino, poniéndolo al Servicio de su Padre Interno. Pero esos viajes, realizados mediante un ceremonial muy sugerente, no son más que una escenificación. En ellos el candidato no aprenderá nada, a menos que comprenda en profundidad que aquella ceremonia externa debe ser vivida en su interior, aprendiendo realmente a dominar las fuerzas morales, las emotivas, las intelectuales y las materiales, convirtiéndose en experto en cuestiones del alma. Son unos viajes simbólicos que todos deberemos un día llevar a cabo, ya que la conquista de la Sabiduría es una tarea común a todos. Quienes los realizan en su aspecto simbólico atestiguan de su afán de quemar etapas, anticipándose a etapas evolutivas futuras.

La Sabiduría sólo se adquiere a base de trabajos internos a lo largo de nuestra vida y de varias existencias.

Sin embargo, todo el ritual iniciático, aún conservando sus aspectos conceptuales han variado en su forma operativa. Algunas de las pruebas exigidas a los que optaban por la iniciación ya no se realizan por considerarlas fuera de contexto.

En una opinión muy personal, creo que esta variación, aún no siendo de reciente data, generó un aspecto no tan favorable ya que  los ritos iniciáticos quedaron desprovistos de una herramienta fundamental y permanecen con el predomino del aspecto conceptual siendo la dramatización lo que sustituyó a aquellas pruebas en la que fallar significaba no iniciase y algunas cosas e mayor gravedad.

Sin embargo, aceptando estas variaciones, considero que el proceso iniciático no es un ritual de un solo momento. Para el iniciado, el concepto de renovación, de impermanencia sigue estando presente y durante su vida, aún habiéndose iniciado, tendrá que pasar por innumerables etapas de muerte y renacimiento a fin de mantenerse a tono con el cambio..

Krishnamurti: “Uno no puede llegar a él total, completamente, a menos que haya un morir para el pasado, un morir para toda la lucha, el conflicto y el sufrimiento.”.

Un morir y un renacer constante.

El miedo, Krishnamurti





Krishnamurti: ¿Qué entendemos por miedo? ¿Miedo de qué? Hay diversos tipos de miedo, y no necesitamos analizar cada uno. Pero podemos ver que el miedo surge cuando nuestra comprensión de la vida de relación no es completa. Relaciones existen no sólo entre personas sino entre nosotros y la naturaleza, entre nosotros y los bienes, entre nosotros y las ideas; y mientras esas relaciones no sean plenamente comprendidas, tiene que haber miedo. La vida es convivencia. Ser es estar relacionado, y sin relaciones no hay vida. Nada puede existir en el aislamiento; y mientras la mente busque aislamiento tiene que haber miedo. El miedo, pues, no es una abstracción; sólo existe con relación a algo.
La pregunta es: “¿Cómo librarse del miedo?” En primer término, cualquier cosa que sea vencida tiene que ser subyugada una y otra vez. No es posible vencer, sobreponerse a un problema; el problema puede ser comprendido, no vencido. Esos son dos procesos completamente diferentes; y el proceso de vencer conduce a mayor confusión, a mayor miedo. Resistir, dominar, batallar con un problema, o erigir contra él una defensa, es sólo crear mayor conflicto. Si en lugar de ello podemos comprender el miedo, penetrarlo plenamente paso a paso, explorar todo su contenido, el miedo jamás volverá en forma alguna.
Como ya lo dije, el miedo no es una abstracción; sólo existe en relación a algo. ¿Y qué entendemos por miedo? Al final de cuentas, tenemos miedo de no ser, de no llegar a ser algo. ¿No es así? Ahora bien, cuando existe el miedo de no ser, de no progresar, o el miedo a lo desconocido, a la muerte, ¿puede ese miedo ser vencido por una determinación, por una conclusión, por alguna opción? Es evidente que no. La mera supresión, sublimación o substitución crea mayor resistencia, ¿verdad? El miedo no puede, pues, ser vencido mediante forma alguna de disciplina, de resistencia. Este hecho tiene que ser claramente percibido, sentido y experimentado; el miedo no puede ser vencido por ninguna forma de defensa o de resistencia. Tampoco puede uno librarse del miedo buscando una respuesta, o por medio de una simple explicación intelectual o verbal.
Ahora bien: ¿de qué tenemos miedo? ¿Tenemos miedo de un hecho o de una idea acerca del hecho? ¿Tenemos miedo de la cosa, tal como es, o tenemos miedo de lo que creemos que es? Tomemos la muerte como ejemplo. ¿Tenemos miedo del hecho de la muerte o de la idea de la muerte? El hecho es una cosa, y la idea acerca del hecho es otra. ¿Tengo miedo de la palabra “muerte” o del hecho en sí? Como tengo miedo del vocablo, de la idea, nunca encaro, nunca comprendo el hecho, no estoy jamás en relación directa con el hecho. Es tan sólo cuando estoy en completa comunión con el hecho, que el miedo no existe. Mas si no estoy en comunión con el hecho, entonces tengo miedo; y no hay comunión alguna con el hecho mientras yo tenga una idea, una opinión, una teoría, acerca del hecho. Tengo que ver con toda claridad. Si tengo miedo de la palabra, de la idea o del hecho. Si estoy cara a cara con el hecho, nada hay que comprender al respecto: el hecho está ahí, y puedo habérmelas con él. Mas si me da miedo la palabra, tengo que entenderla, penetrar todo el proceso de lo que implica la palabra, el término.
Por ejemplo: uno tiene miedo de la soledad, miedo del dolor y de la angustia de estar solo. Ese miedo, por cierto, existe porque uno nunca ha considerado realmente la soledad, nunca ha estado en completa comunión con ella. En cuanto uno se abre completamente al hecho de la soledad, puede comprender lo que ella es; pero uno tiene una idea, una opinión acerca de ella, basada en un conocimiento previo; y es esa idea, esa opinión, ese conocimiento previo acerca del hecho, que crea el miedo. El miedo, pues, es evidentemente el resultado de poner nombre, de aplicar un término, de proyectar un símbolo que representa el hecho; es decir, el miedo no es independiente de la palabra, del término.
Tengo una reacción, supongamos, ante la soledad: digo que me da miedo no ser nada. ¿Tengo miedo del hecho en sí, o ese miedo se despierta porque tengo un conocimiento previo del hecho? Ese conocimiento es la palabra, el símbolo, la imagen. ¿Cómo puede haber miedo de un hecho? Cuando estoy frente a frente a un hecho, en directa comunión con él, puedo mirarlo, observarlo; no hay, por lo tanto, miedo del hecho. Lo que causa miedo es mi aprensión acerca del hecho, de lo que el hecho pudiera ser o hacer.
Es, pues, mi opinión, mi idea, mi conocimiento respecto del hecho, lo que origina el miedo. Mientras demos más importancia a la palabra que al hecho, mientras al hecho se le dé un nombre y con ello se lo identifique o condene, mientras el pensamiento juzgue el hecho como observador, tiene que haber miedo. El pensamiento es producto del pasado y sólo puede existir gracias a las palabras, nombres, a los símbolos, a las imágenes, y mientras el pensamiento considere o traduzca el hecho, tiene que existir el miedo.
Es, pues, la mente la que crea el miedo, siendo la mente el proceso de pensar. El pensar es “verbalización”. No podéis pensar sin palabras, sin símbolos, sin imágenes. Esas imágenes, que son los prejuicios, el conocimiento previo, las aprensiones de la mente, se proyectan sobre el hecho, y de ahí surge el miedo. Sólo se está libre del miedo cuando la mente es capaz de considerar el hecho sin interpretarlo, sin ponerle un nombre, un rótulo. Esto es sumamente difícil, porque los sentimientos, las reacciones, las ansiedades que tenemos, son prontamente identificados por la mente y reciben un nombre. El sentimiento de los celos es identificado por esa palabra. Ahora bien: ¿es posible no identificar un sentimiento, captar ese sentimiento sin ponerle nombre? Es el poner nombre al sentimiento lo que le da continuidad, lo que le infunde vigor. No bien dais un nombre a eso que llamáis miedo, lo fortalecéis; mas si podéis captar ese sentimiento sin denominarlo, veréis que él se debilita. Por consiguiente, si uno quiere estar completamente libre del miedo, es esencial que entienda todo el proceso de denominar, de proyectar símbolos, de dar nombres a los hechos. Es decir, el estar libre del miedo sólo es posible habiendo conocimiento propio. El conocimiento propio es el comienzo de la sabiduría, y ésta es el fin del miedo.

Nota: subrayado mio.

domingo, 2 de octubre de 2011

Vibración





“Nada está inmóvil, todo se mueve, todo vibra”. Vamos a estudiar que todo lo que existe en el Universo está cambiando permanentemente. Todo, tanto las personas como el resto de seres vivos, se encuentran en una continua transformación. Pero también los objetos inanimados están siempre vibrando, aunque el ojo humano sea incapaz de percibirlo. Este tercer principio universal nos invita a practicar el desapego del que tanto habla el budismo, pues sufrimos única y exclusivamente por nuestros apegos, por no asumir que todo cambia y que nada en nuestra vida es para siempre.

Los pensamientos, sean estos positivos o no, se transmiten de una manera impresionante. Hoy, subimos al Hotel Humboldt, para entrenar. La subida fue fuida y solo se complicó en la parte final del camino, antes de llegar a la caminería que conecta el Hotel con la estación del teleférico.

Allí dejamos, en especial yo, que los pensamientos elucubraran escenarios, diseñaran dramas y transmití ese pensamiento, esa vibración a Jesús. El sendero se estrecha en este punto y, aunque realmente no es peligroso, se debe tener cuidado.

Dicho esto, comenzamos a transitar este corto trecho con algo de tensión, lo cual generó mayor desgaste. Una vez arriba y más relajados, solo descansamos 10 minutos y bajamos sin más. Ni cuenta nos dimos cuando pasamos por el lugar anteriormente descrito y que nos causó cierto stress.

Pensar a veces es una navaja de doble filo y sabemos que la única manera de evitar estos dramas es concentrarse en una cosa a la vez.

Tal vez, además de nuestro cerebro, influyó el hecho de tener mucha gente en el camino, muchos excursionistas, todos asombrados por ver a una persona que no ve haciendo esto. Mucha gente queriendo dar señales, queriendo ayudar, cosa que agradecimos pero que de alguna manera nos descentró por unos cortos minutos. Espero que cuando estemos ya a más de 4 o 5 mil metros, no nos pase esto, pero si pasa ya sabemos que solo nuestra concentración hará la diferencia.

jueves, 22 de septiembre de 2011

DIA MUNDIAL DE LA PAZ






Es, por lo menos, una burla eso del día mundial de la paz. Si, es eso. Un día en el que algunos privilegiados podemos salir a la calle sin temores reales y otros se encuentran sumidos en sus viviendas bajo el  bombardeo incesante.

La humanidad, ha sido contradictoria en esto de la paz. Y es que hasta en nombre de dios, se han originado los actos más aberrantes de violencia.

Cristo, crucificado, por proponer una vía pacífica. Ghandi asesinado por la misma razón. Su prédica de la “NO Violencia”, fue inmediatamente olvidada una vez que la India se separa para ver nacer un Pakistán. Trenes de hindúes eran asaltados y viceversa, en el complejo éxodo de una lugar a otro.

Y es que la Paz está más allá de ser un cliché, una frase de esas que suena bonito y nos dan un halito de superioridad ante los miserables mortales que nos rodean.

¿Somos de verdad pacíficos? O ¿podemos adoptar una vida pacífica aún teniendo el germen de la violencia dentro de nosotros?

¿Por que la violencia es inexorablemente un componente del ser humano?, ¿Podemos darnos cuenta y aceptar que somos podemos ser violentos más allá de las palabras y/o las poses?

Recordaba un comic de Disney, Gooffy, aquel ejemplar ciudadano que no pisaba una hormiga, que era todo amor, bondad, amabilidad pero que al encaramarse en su auto se convertía e toda una bestia.

Todo es dual, si asumo una vida por la paz y para la paz, no debo pensar que la violencia es algo que no me toca a mi, que no la poseo de manera potencial. No puedo cerrar los ojos y no ver que hay situaciones en las que podría ser tan violento como el más abyecto delincuente.

Podemos ser pacíficos mientras las condiciones sean las adecuadas para vivir pacíficamente, pero, hay situaciones muy radicales y críticas en los que no es tan sencillo,  ni prudente, actuar de manera pacífica. Pongamos un ejemplo: Ud se encuentra con su linda familia en su lindo hogar, con música agradable, con un bello jardín y una mascota preciosa y, de repente, entran a su casa e intentan violarla o violar a su hija, o matar a su hijo, patean a su mascota, etc. ¿Qué haría?, ¿hablaría de paz a los agresores?,  si el agresor le diera una oportunidad de hacer algo por la integridad suya y de los suyos ¿Qué haría?.

Por eso, personalmente, tengo mucho cuidado con estos mensajes, con la celebración de un día entre 365.

Ciertamente, la paz empieza por uno mismo. Si no es así, no podremos irradiar esa paz a nuestro entorno. Pero, si el entorno, el sistema, todo lo que está establecido está fundado sobre la violencia y se alimenta de la violencia, ¿Qué hacer?.

¿Somos Gooffy?, ¿tenemos un gooffy dentro?. ¿Cómo mantener a esa bestia bajo el control?.

¿Cómo ir y estar más allá de la palabra, del cliché y pasar al hecho, a la acción?

martes, 20 de septiembre de 2011

Simbología Operativa


Al iniciar un cruce algo deberá morir dentro de ti para poder alcanzar el otro extremo y, de esta manera,  renacer en otro estado de conciencia.

Morir para el pasado, morir para el futuro, morir para los apegos, para los temores, para los juicios de valor, para el drama incesante, para las expectativas.

El extremo a tu espalda simboliza el pasado, simboliza tus ataduras (las reales y las subjetivas), el extremo delante de ti, simboliza un futuro que, no ha llegado ni tienes certeza de que llegará, pero es una posibilidad.

Los dos extremos serán unidos si paso a paso, conciente y alerta de tu respiración, de tu cuerpo, de tu balance interno y externo, son los correctos, en resumen, alcanzarás el otro extremo si eres capaz de permanecer en el momento presente, segundo a segundo, paso a paso.

El cruce es una metáfora sobre la vida y la muerte.

Acá la mente juega un papel importantísimo: “La mente es la gran asesina de lo real…”; y controlar la mente es una de las claves para  acceder  a esta experiencia.

Un cruce es, en esencia, un acto iniciático.

" Hay que morir , todos los días, para el pasado......", dice Krshnamurti. Si, acá, hay que morir antes de iniciar el cruce porque todo pasado, y toda expectativa del futuro, solo abona el terreno para no hacer.

Una mente que muere para el pasado es una mente jóven, que cada día aborda el hecho vivencial con una perspectiva abierta..

Dos extremos, un renacer, la re-creación.

jueves, 15 de septiembre de 2011

El Balance en El Yoga


"El aumento de estabilidad y balance que se logra con la práctica de yoga puede ayudar a nuestros padres y abuelo, y porque no a nosotros mismos, a evitar caídas.
La práctica de balance puede llegar a requerir bastante esfuerzo. Es una parte muy importante y a menudo olvidada de nuestra rutina.
Un buen balance nos protege contra golpes y caídas.
Mientras algunas personas consideran el balance como un tema para personas de edad avanzada, es una tarea para desarrollar a cualquier edad.
Muchas actividades de la vida real requieren de un buen balance: caminar, salir de un auto, ponerse un par de pantalones, o realizar deportes como sky o tenis.
Un estudio realizado demostró que con solo cinco minutos de práctica de balance se redujo el riesgo de torcedura de tobillo en atletas de escuelas secundarias en un 77%.
Un balance adecuado está basado en un control de tres sentidos: visual, vestibular (ubicado en el oído), y sensorial somático.
Estos sentidos disminuyen con la edad, y problemas de salud relacionados con la visión, o la audición,  enfermedades que afectan los nervios como diabetes o esclerosis múltiple, o afecciones que limitan el movimiento y la flexibilidad como artritis, pueden tener un gran efecto sobre su balance.

El alcohol y ciertas drogas también pueden afectar su equilibrio.
Existen varios métodos para ejercitar el balance, como tai-chi, o yoga.
Una práctica fluida de yoga aumenta nuestra  propiocepción, que es el sentido que informa al organismo de la posición de los músculos, y nos permite también sentir donde se encuentra nuestro cuerpo sin necesidad de mirar.
El yoga mejora nuestro conocimiento sobre nuestro propio cuerpo.
En un estudio realizado, se comprobó que de 24 mujeres que realizaron un curso de Iyengar Yoga por nueve semanas diseñado para personas mayores, todas mejoraron su balance, mejoraron el rango de movimiento y flexibilidad en sus piernas y pies, y aumentaron su confianza en su habilidad para caminar.
Adicionalmente, pudieron distribuir su peso de una forma igualitaria entre sus dos pies, lo que mejoro su estabilidad general.
Recuerde que la mayor causa de muerte prematura e invalidez en la tercera edad son las caídas.
Se sugieren las posiciones del árbol, de montaña, y posición de triangulo para mejorar el balance"


Podemos, y tenemos, la oportunidad de redefinir nuestro balance, se ampliar nuestros límites llevando al cuerpo y a la mente a nuevos estados de desarrollo. En el YogaSlacklining, tenemos la oportunidad de explorar hasta donde podemos llegar en esa búsqueda de la armonía entre lo externo y lo interno. Además, redefinir nuestro balance sobre una cuerda floja, yogaslack, nos pasa por, de manera simultanea, refnar nuestra atención, nuestra concentración y nuestra técnica respiratoria.


El mat es la línea. Namaste, slackvida.