Esta mañana, ya bastante avanzada la misma, tomé un par de bastones y me fui a caminar. Desde el comienzo fue un paso fluido, no rápido pero tampoco lento.
Mi hermana me pregunto a donde iba y mi respuesta fue: no sé, por alli………
Me fui a los cerros que están al oeste de donde vivo; a medida que avanzaba pensé en ir a una laguna cercana, pero luego giré a norte ya próximo a la laguna y caminé por la cresta de la montaña.
En fin, una caminata muy relajante, un día soleado pero con bastante brisa, todo despejado. Al Este El Waraira Repano o el cerro El Ávila. Al Norte el mar, a lo lejos.
Ya de regreso, antes de llegar a la carretera que conduce a mi hogar, me encontré a Don Tomás. Este señor es un personaje que conocí a los pocos días de haberme mudado acá; ojos brillantes y vivos es una persona bastante jovial y, en su juventud, debió ser alto y fuerte,
Pues bien, este relato no es muy extenso, no es sobre mí. Antes de encontrarme a Don Tomás, pensaba en mi rodilla izquierda. Me fue bastante bien, pero siempre debo andar con sumo cuidado. Al encontrarme de frente con Don Tomás, me dijo: “vienes cómodo con ese par de palos (mis bastones de excursionismo).
Le respondí: si Don Tomás, es para proteger las rodillas en la bajada, ¿UD. viene del pueblo?
Don Tomás respondió: “si, subí a comprar alguito, sabes, hay que comer de vez en cuando. Lo que pasa es que estoy jodido chico”
Estas últimas palabras no se revistieron de queja, más bien, sonreía cuando me lo dijo.
Le pregunté: ¿Por qué Don Tomás?, lo veo bien!!.
Desde este punto hasta donde vive Don Tomás hay aproximadamente 4 Kms montaña abajo y el último tramo, para llegar a su casa, es un camino incómodo hasta para un caballo.
El respondió, con picardía: “es que ando con este palito, más pequeño que los tuyos y ya me faltan 2 años para los 100”.
Bueno, nos despedimos y quedamos en que pasaría a visitarlo. El resto del camino me sumí en el siguiente pensamiento: ¿para llegar a esta edad, con esa lucidez, con esa jovialidad, con esa energía y con esa mirada viva hay que querer o hay que tener la voluntad?.
sábado, 16 de julio de 2011
viernes, 1 de julio de 2011
EN MI INTERIOR HUBO LUZ ESE DÍA.
Subía al parque. Ese día estaba soleado y frío, algo que me gusta.
Tenía tiempo sin instalar la línea, así que estaba ansioso. Estaba ansioso por experimentar y por intentar entrar en un estado, verdaderamente, meditativo.
Encontré el parque sin ningún visitante. Me fui al lugar de siempre e instalé la línea, con 18 metros de longitud. Algunas preocupaciones rondaban mi cabeza y, de verdad, necesitaba un tiempo para mí.
Me monté en la línea y comencé a caminarla, lentamente, fluidamente, sin apuro. Enfocado en mi respiración, sintiendo las oscilaciones de la línea, sintiendo la brisa, el sonido de los árboles.
A medida que avanzaba el tiempo, el sol y las nubes me brindaban un hermoso espectáculo, y un juego de luz y sombras, de luces en distintas intensidades se abrió a mis ojos.
Ya no estaba pendiente del equilibrio, solo fluía, iba y venía, me detenía, me agachaba, me levantaba, no pensaba, no hablaba conmigo mismo.
Algunas sombras pasaban ante mis ojos, algunos golpes contra los árboles se escuchaban, todo esto, junto al canto de los pájaros al sonido de viento, estructuro una sinfonía maravillosa cuyo solista era mi corazón.
De pronto decidí parar, me agache y retome la posición sentada sobre la línea para ejecutar unas respiraciones y dar, así, por terminada esa sesión.
Todo parecía más vivo, más claro, mi mente más fresca, las preocupaciones menos preocupantes, los problemas menos graves. Mi cuerpo cansado pero con una sensación de haberse cargado de energía.
Me bajé de la línea y pude sentir una agradable sensación en mis pies, la tierra fresca, cubierta de residuos de los pinos que me cubrían. Al ver el reloj, me percaté que había estado sobre la línea cerca de una hora, exactamente 53 minutos seguidos, sin bajar, sin caer.
Me sorprendió el tiempo, me sorprendió el haber sentido que tan solo había sido un corto lapso de tiempo. Me sorprendió y me engancho.
Así desmonté la línea y guardé todo. Miré los árboles y una sonrisa plena de gratitud broto de mi interior.
Ya de regreso, estando en la casa, seguí inmerso en ese estado de tranquilidad y así llegó la noche, mientras en mi interior había mucha luz.
miércoles, 29 de junio de 2011
ESTILOS DE MEDITACION
La meditación tiene tantas técnicas como meditadores. En realidad, una vez aprendidos los preceptos básicos de las técnicas de meditación, cada persona le imprime un sello personal que hace, de la técnica aprendida, una forma y un método.
Se puede englobar, de acuerdo a la posición corporal en: meditación tumbada, acostada, de pie y caminado. La verdadera meditación es un estado de la mente y no un esfuerzo aunque muchas veces, se precisa de un esfuerzo volitivo y consciente para acceder a la correcta técnica: muchas personas sienten incomodidad al estar en meditación sentada y deben hacer un esfuerzo para mantener el foco de su meditación.
Aparte de la sensación general de relajación, paz interior y bienestar, se ha manifestado en los meditadores un mejor rendimiento durante los estudios, mayor satisfacción y productividad, disminución del consumo de drogas (tanto de las de receta como las de búsqueda de sensaciones) y reacciones más rápidas.
Frente a estas pruebas, resulta difícil negar la evidencia de las grandes ventajas de la meditación. ¿Quién no desea mejorar la salud, animarse y aumentar su propio rendimiento? Y todo esto a cambio de una práctica que no cuesta ningún dinero, no precisa ningún equipamiento y puede realizarse en cualquier parte.
El resultado más notable de los estudios acerca de la meditación parece hallarse en los encefalogramas de las formas de onda cerebrales. En el estado normal de la conciencia de vigilia estas ondas parecen seguir pautas aleatorias y caóticas, hallándose más comúnmente en la frecuencia beta. Posiblemente cada hemisferio cerebral emite en longitudes de onda distintas, y quizá existan otras diferencias entre la parte frontal y la región posterior.
Todo esto se modifica durante la meditación en grado espectacular. Tan pronto como da comienzo la sesión, el sujeto muestra un gran aumento de la actividad alfa (ondas cerebrales características del estado mental relajado), empezando por la parte posterior del cerebro y propagándose hacia delante. Al cabo de pocos minutos aumenta la amplitud de esas ondas alfa. La parte posterior del cerebro y la anterior se han sincronizado y puesto en fase, lo mismo que los hemisferios derecho e izquierdo. Esta resonancia prosigue, y aparece en muchos casos una actividad theta (un estado más profundo que el alfa), especialmente en los más habituados a estas prácticas. Los meditadores avanzados con frecuencia presentan actividad alfa incluso durante el estado ordinario de vigilia, y de gran amplitud, además. En estos sujetos también se halló más a menudo el estado theta, a veces también en estado de vigilia.
Volviendo a los estilos de meditación, la meditación caminando, en el Budismo Zen se le denomina Kinhin, no se circunscribe al ámbito de un recinto, o una disciplina monástica. Esta puede realizarse en cualquier parte, mejor si se ejecuta en la naturaleza.
Particularmente, realizo muchas prácticas de meditación caminando. Y mi entorno preferido es la naturaleza. Además, suelo realizar una meditación dinámica, en la naturaleza, haciendo uso de una cuerda floja o slackline. Es decir, traslado lo mismo que se hace normalmente al meditar caminando a una cuerda floja de 15 metros de longitud como mínimo, a veces más larga.
Lo que he encontrado es que, para mantenerse sobre la línea, los niveles de atención, concentración, relajación y una correcta respiración, es decir, una respiración profunda y calmada, son elementos indispensables para entrar en la zona meditativa. Entrar a esta zona meditativa, a este estado meditativo es más fácil para mi sobre la línea que estando en el piso o caminado por un sendero. Y es fácil explicar porque: no puedo distraerme.
Mi mente ha de mantenerse en el presente, en la acción que desarrollo segundo a segundo y esto me produce una cesación del pensamiento involuntario, de esa eterna y fastidiosa conversación que mantenemos con nosotros mismos. Es un estado de no pensar, de fluir, de sentir, de percibir, es decir, un estado en contacto con uno mismo y con la eternidad.
miércoles, 4 de mayo de 2011
EL PENTAGRAMA
Desde tiempos remotos se utiliza en ceremonias mágicas como elemento protector, pues los espíritus de las tinieblas carecen de poder sobre el mago situado dentro de él o de aquél que lo posee.
El Pentagrama, también conocido en las Escuelas Gnósticas como la "Estrella Flamígera", es el signo dela Omnipotencia Mágica.
El signo del Pentagrama se llama igualmente Signo del Microcosmos y representa lo que los rabinos cabalistas de la corriente del Zohar llaman el Microprosopio.
Enla Edad Media se lo consideraba símbolo de inmenso poder y se lo usaba para proteger la salud y seguridad tanto en el sentido físico como en el espiritual. La estrella de cinco puntas en la ventana oeste del ala sur de la Abadía de Westminster es una prueba de que los creyentes de antaño eran profundamente versados en ciencias ocultas.
Elinphas Levi, en su libro Dogma y Ritual de Alta Magia, lo describe como:
El Pentagrama, también conocido en las Escuelas Gnósticas como la "Estrella Flamígera", es el signo de
El signo del Pentagrama se llama igualmente Signo del Microcosmos y representa lo que los rabinos cabalistas de la corriente del Zohar llaman el Microprosopio.
En
Elinphas Levi, en su libro Dogma y Ritual de Alta Magia, lo describe como:
"El símbolo del macrocosmos a través del cual el hombre domina los poderes y el ser de los elementos y aleja del demonio a todo lo que es primordial".
En la magia, dependiendo del origen de la misma, la orientación del Pentagrama representa a dos entidades muy distintas y opuestas entre si:
Magia Blanca: Elevando al aire su rayo superior, representa al Salvador del Mundo. Así, hace huir a las columnas de los demonios. Trazado con carbón, con los dos rayos inferiores hacia fuera, en el umbral de la habitación, no permite la entrada de los tenebrosos.
Magia Negra: Elevando al aire sus dos patas inferiores, representa al macho cabrio del aquelarre. La figura Humana, con la cabeza abajo, representa a un demonio, es decir, a la subversión intelectual, al desorden y a la locura.
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